Una vez se entregaron los Oscar hubo uno en especial que me dio cierta curiosidad y me hice comprar, eso tan odioso y horrible que supuestamente no debe hacerse. La diferencia entre las películas de directores noveles en USA y en España. Lo digo por Corazón rebelde y el Oscar conseguido por Jeff Bridges.
En muchas ocasiones el Oscar a la mejor interpretación se consigue a través de una película donde ese intérprete sale en todos los fotogramas y es un constante de muestras de talento, o de diferentes emociones, cual vídeo book. Es lo que hizo Bridges, que se convierte en productor de la película y eso le permite decidir como quiere que sea la película, algo que consigue con éxito ya que la finalidad de estos trabajos, y no es el único actor que lo hace, tiene una única finalidad, conseguir el reconocimiento de sus compañeros.
Como no todos los directores son capaces de quedar en un último plano, lo mejor que tienen estos actores son los jóvenes directores que todavía están dando sus primeros pasos y que para ellos es como un sueño conseguir convertirse en directores y teniendo en sus manos, supuestamente, actores de tal talla. Lo que se busca realmente es que no pongan problemas y se haga la película tal y como el productor, al mismo tiempo que protagonista absoluto, desea para luego entre amigos pueda pedir el voto para conseguir ese Oscar que hasta el momento se le ha resistido y no desea que algún año se le entregue el honorífico.
En España en cambio, los directores españoles, si bien también son buscados por los productores, no lo son tanto (o nada) por los intérpretes. El motivo es diferente, no son los premios, son los dineros, el vil metal que cantan. Como no hay todavía ese deseo que el cine pueda crear más cine por parte de la mayoría de los productores, se buscan constantemente las subvenciones para sacar adelante las producciones, y una de las más habituales que se conceden casi a ojos cerrados, es al primer y segundo largometraje de un director. Por ello que tantos productores apuestan por estos nuevos cineastas.
Decir que una opción es mejor que otra es un sin sentido. Ambas tienen cosas buenas y malas, que cada uno elija la que prefiera.
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